Estamos en edad de asumir riesgos,
de fallar pensando que podríamos
acertar,´
de tropezar mil veces y seguir levantándonos a sacudirnos el polvo,
Estamos en edad de entender que cada
fallo no es un fracaso sino una crítica constructiva,
de aprender que las cosas
pasan por algo o simplemente por nada,
De ser los dueños de nuestros hechos,
de
todas las decisiones que nos han llevado hasta donde hemos llegado hoy y si lo
piensas...
no nos ha ido tan mal... no?
O quizás si,
Quizás somos de los que
pensamos que volviendo sobre nuestros pasos
hubiésemos cogido otro camino y
renunciar a todo lo malo
que nos ha ocurrido durante ese instante pero también
a lo bueno, quizás...
Quizás seamos de los que se muerden los
labios
cuando queremos besar a alguien por miedo a que no nos devuelvan el
beso, puede...
Puede que hasta dejemos pasar la
oportunidad de nuestra vida porque ya nos han cerrado tantas puertas
que nos
olvidamos de mirar si se habían dejado abierta una ventana,
y alomejor nunca te enamoras porque
nunca supiste
como mirar a los ojos de los que brillan al verte, por miedo...
Al final creemos que la vida esta
pausada para cuando queramos empezar a vivirla
y acabamos en un bucle
innecesario de miedos y complejos que nos impiden ser nosotros mismos,
Nos hemos convertido en expertos de nuestros defectos
y unos
completos ignorantes de nuestras virtudes.
Estamos en edad de dejar de quejarnos de
lo injusta que puede llegar a ser la vida,
de la mierda de decisiones que hemos
tomado,
de los fallos que cometemos y de las decepciones que nos hemos llevado.
Todos tenemos derecho a bailar nuestras
canciones
aunque a veces pisemos el pie a nuestro compañero de baile.
Coger impulso y saltar aun teniendo
vértigo, aunque la piscina esté vacía,
aprender a pisar los charcos cuando
llueve, empaparte y no de lamentar no haber cogido el paraguas.
Estamos en edad, de no quedarnos con las
ganas...